Diseñar un jardín en Sevilla significa trabajar con una realidad climática muy concreta: veranos largos y calurosos, elevada radiación solar y largos periodos con escasas precipitaciones. La xerojardinería parte precisamente de ahí. No significa crear jardines secos ni renunciar a la vegetación, sino diseñar espacios adaptados al lugar y utilizar el agua de forma racional. Después de más de 25 años trabajando en paisajismo, tengo cada vez más claro que un jardín bien adaptado al clima suele ser también un jardín más coherente y capaz de evolucionar mejor con el paso del tiempo.
Primero, entender el lugar
Antes de elegir las plantas es fundamental conocer el espacio: orientación, horas de sol y sombra, características del suelo, drenaje, vegetación existente y necesidades de uso. Siempre que es posible, me gusta además conservar e integrar la vegetación existente que tenga interés. Un árbol adulto aporta estructura, sombra y unas condiciones ambientales que tardaríamos años en conseguir con una nueva plantación.
Elegir bien la vegetación
Olivos, acebuches, algarrobos, lentiscos, mirtos, romeros, lavandas, salvias, teucrium o santolinas forman parte de una paleta vegetal muy amplia con la que podemos trabajar en nuestro clima. Pero no se trata simplemente de escoger “plantas que necesiten poca agua”. Cada especie debe ocupar el lugar adecuado según su exposición, suelo, desarrollo futuro y necesidades. Combinando árboles, arbustos, aromáticas, vivaces y gramíneas podemos crear jardines mediterráneos diversos, cambiantes y llenos de vida.
Regar menos, pero sobre todo regar mejor
No todas las zonas del jardín necesitan la misma cantidad de agua. Agrupar las plantas según sus necesidades permite también diseñar un sistema de riego más eficiente y sectorizado. El suelo es igualmente importante. Mejorarlo cuando sea necesario y utilizar acolchados orgánicos o minerales ayuda a conservar la humedad y protegerlo, además de formar parte de la composición del jardín.
¿Y el césped?
No creo que la respuesta tenga que ser siempre eliminarlo. Puede tener sentido en una zona de juego, un espacio familiar o una superficie destinada realmente a utilizarse. Lo que evitaría es incorporarlo por defecto en grandes extensiones sin una función clara. Reducir su superficie y combinarlo con arbolado, parterres, cubiertas vegetales, gravas o pavimentos permeables permite conseguir jardines mucho más adaptados a nuestro clima.
Jardines pensados para Sevilla
Para mí, la xerojardinería va más allá de ahorrar agua. Significa diseñar jardines coherentes con el lugar en el que vivimos: aprovechar la sombra, elegir correctamente la vegetación, cuidar el suelo y utilizar los recursos con criterio. En Verde Consciente trabajamos desde esta forma de entender el paisajismo: observar primero el lugar y proyectar después, buscando espacios exteriores habitables, vegetales y capaces de evolucionar con el tiempo.
